La Historia de la Humanidad
es la historia de la estupidez Humana.

31 de diciembre de 2017

"Odio el año nuevo" por Antonio Gramsci


Resulta curioso aquellos que tratan la celebración del año nuevo como si fuera una especie de exorcismo de los pasados 365 días. No me atrevo a decirles que es tan sólo un cambio de calendario.

Se suele pensar que este ritual -casi pagano- de transición, evoca al cierre de un ciclo y el inicio de uno nuevo. Sin embargo, la idea de los ciclos es, realmente, una negación de la historia: La creencia de que soy libre del pasado sólo por cambiar un número en el calendario. No. La historia continúa y las metidas de pata de ayer tenemos que enmendarlas hoy. Empieza de cero el que nace, el resto sólo podemos reinventarnos, y eso se puede hacer todos los días, y no una vez al año. Si tanto les gustan  los ciclos, entonces hagan ciclos todos los días.

Otros ven la celebración del año nuevo como una excusa para "liberarse" (del estrés de la horrible vida "normal") y hasta para ser solidario para con tod@s. Y aunque no estoy en contra de soltarse y, menos aún, de mostrarse solidario hacia los demás, lo malo es hacerlo sólo en fechas específicas, lo cual en realidad demuestra la poca libertad que tenemos como seres humanos, de que necesitamos días-excusas para ser lo que somos o quisiéramos ser.

Tristemente -para mi-, este pensamiento no es nada nuevo. Ya algo parecido habría dicho un marxista muy reconocido, Antonio Gramsci, hace 100 años. Por supuesto, dejaré su artículo al final de mis comentarios, pero no sin antes citar la siguiente frase: "Quiero que cada mañana sea para mi año nuevo. Cada día quiero echar cuentas conmigo mismo, y renovarme cada día. Ningún día previamente establecido para el descanso. Las paradas las escojo yo mismo, cuando me siente borracho de vida intensa y quiera sumergirme en la animalidad para regresar con más vigor."
Odio il Capodanno

Cada mañana, cuando me despierto otra vez bajo el manto del cielo, siento que es para mí año nuevo. De ahí que odie esos año-nuevos de fecha fija que convierten la vida y el espíritu humano en un asunto comercial con sus consumos y su balance y previsión de gastos e ingresos de la vieja y nueva gestión.

Estos balances hacen perder el sentido de continuidad de la vida y del espíritu. Se acaba creyendo que de verdad entre un año y otro hay una solución de continuidad y que empieza una nueva historia, y se hacen buenos propósitos y se lamentan los despropósitos, etc., etc. Es un mal propio de las fechas. Dicen que la cronología es la osamenta de la historia; puede ser. Pero también conviene reconocer que son cuatro o cinco las fechas fundamentales, que toda persona tiene bien presente en su cerebro, que han representado malas pasadas. También están los año-nuevos. El año nuevo de la historia romana, o el de la Edad Media, o el de la Edad Moderna. Y se han vuelto tan presentes que a veces nos sorprendemos a nosotros mismos pensando que la vida en Italia empezó en el año 752, y que 1192 y 1490 son como unas montañas que la humanidad superó de repente para encontrarse en un nuevo mundo, para entrar en una nueva vida.

Así la fecha se convierte en una molestia, un parapeto que impide ver que la historia sigue desarrollándose siguiendo una misma línea fundamental, sin bruscas paradas, como cuando en el cinematógrafo se rompe la película y se da un intervalo de luz cegadora.

Por eso odio el año nuevo. Quiero que cada mañana sea para mi año nuevo. Cada día quiero echar cuentas conmigo mismo, y renovarme cada día. Ningún día previamente establecido para el descanso. Las paradas las escojo yo mismo, cuando me siente borracho de vida intensa y quiera sumergirme en la animalidad para regresar con más vigor.

Ningún disfraz espiritual. Cada hora de mi vida quisiera que fuera nueva, aunque ligada a las pasadas. Ningún día de jolgorio en verso obligado, colectivo, a compartir con extraños que no me interesan. Porque han festejado los nombres de nuestros abuelos, etc., ¿deberíamos también nosotros querer festejar? Todo esto da náuseas.

Espero el socialismo también por esta razón. Porque arrojará al estercolero todas estas fechas que ya no tienen ninguna resonancia en nuestro espíritu, y si el socialismo crea nuevas fechas, al menos serán las nuestras y no aquellas que debemos aceptar sin beneficio de inventario de nuestros necios antepasados.

Antonio Gramsci, Turín, 1º de enero de 1916.
* Tomado del Libro “Bajo la Mole - Fragmentos de Civilización”, de Antonio Gramsci. Editorial Sequitur, Págs. 9-10.

27 de diciembre de 2017

De cómo el nacionalismo intenta matar al multilateralismo

El nacionalismo, que divide entre "ellos" y "nosotros", no reconoce la importancia de la cooperación para la supervivencia.
El siglo XX comenzó con el auge del nacionalismo. Suelen decir que la historia es cíclica, que todo se repite, pero espero que no sea así. Y es que la última vez que el nacionalismo tuvo su gran auge empezó la Primera Guerra Mundial. Eso fue hace 100 años. Y ese multilateralismo, construido tras la Segunda Guerra Mundial "para el mantenimiento de la paz y la seguridad internacional"[1], se encuentra en serios aprietos tras el nuevo auge del nacionalismo en la actualidad.

Volviendo al nacionalismo renaciente, cabe acotar que ella no viene sola. El nacionalismo es una enfermedad transmitida por la plaga de la "derecha", que ha evolucionado hasta convertirse en una derecha "izquierdosa" en algunos casos, por lo general latinoamericanos. El auge de gobiernos de derecha alrededor del mundo es un claro indicador del creciente nacionalismo.

Los casos más evidentes es el Brexit y la asunción de Trump en la presidencia. Pero me interesa más enfocarme en lo que ha sucedido en la política exterior de EE.UU.

Con su lema de campaña "Estados Unidos primero", Trump ha dado en el clavo de muchos estadounidenses que creen que su país se enfoca más en los problemas en el extranjero que en los problemas domésticos. De hecho, inclusive hasta la izquierda más "revolucionaria" se sintió atraída hacia Trump durante la campaña por ese planteamiento.

Vamos a ir repasando lo que ha hecho Trump hasta el momento como política exterior:

1. Si no me gusta, me retiro:

Trump retiró a su país de la Asociación TransPacífico (TPP), firmada en 2015 con once países de Asia-Pacífico –entre los que no estaba China– y que representan el 40% de la economía mundial. En su lugar, el presidente quiere negociar tratados “bilaterales” para “traer los empleos y las industrias a suelo estadounidense”.

El 1 de junio Trump anunció el retiro del acuerdo de París al que llegaron 195 países en 2015, con la intención de buscar “un nuevo acuerdo” mundial sobre cambio climático. Calificó al acuerdo de París de “muy injusto” para su país, aduciendo que permitirá a otras naciones sacar ventaja sobre la industria estadounidense. El retiro efectivo no ocurrirá antes de noviembre de 2020.

Estados Unidos anunció el 12 de octubre que se retiraba de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), a la que acusa de ser “anti-israelí”. Conservará el estatus de observador hasta su retiro efectivo a fines de 2018.

En diciembre, Estados Unidos puso fin a su participación en el Pacto Mundial sobre Migración por estimar que incluye “disposiciones que son incompatibles con las políticas” de Trump en materia de inmigración y refugiados. En septiembre de 2016, los 193 miembros de la Asamblea General de la ONU, aprobaron por unanimidad la Declaración de Nueva York para los refugiados y los migrantes, que busca mejorar en el futuro su gestión internacional.

2. A mi manera es mejor (renegociar):

Trump se comprometió a “destrozar” el acuerdo nuclear firmado en 2015 entre Irán y el grupo 5+1 (Estados Unidos, Reino Unido, Rusia, China, Francia y Alemania). Finalmente solo se negó a “certificar” que Teherán respeta sus compromisos, a pesar de las garantías de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), y dejó en manos del Congreso la decisión sobre el futuro del acuerdo.

También emprendió nuevas negociaciones sobre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN o NAFTA, por sus siglas en inglés) que une desde 1994 a Estados Unidos, Canadá y México. Trump afirma que ese acuerdo contribuyó a trasladar a México millones de empleos industriales. Es más conciliador con Canadá, el primer destino de las exportaciones estadounidenses y su primer suministrador de petróleo. Si las negociaciones para una versión “mejorada” del TLCAN no llegan a buen término este año, Washington lo abandonará y negociará acuerdos bilaterales con sus dos vecinos.

Trump pide una reforma de la ONU, de cuya “burocracia” y “mala gestión” es crítica. Cabe destacar que Washington es el primer financista de las Naciones Unidas. La embajadora norteamericana Nikki Haley ha destacado que Washington estaba evaluando su “nivel de compromiso” dentro de “todos los organismos del sistema de Naciones Unidas”.

3. Más te vale... (Amenazar)

Trump llegó a calificar a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) de “obsoleta”. Luego rectificó y pidió a sus aliados que aumenten sus presupuestos militares. Cayó muy mal cuando, en mayo no dio su apoyo explícito al “artículo 5”, que prevé que los aliados le den su apoyo a uno de sus miembros en caso de agresión exterior.

La Organización Mundial de Comercio está en la mira de Trump. En la reunión del G20 en julio en Hamburgo, el secretario del Tesoro norteamericano, Steven Mnuchin, no descartó renegociar los acuerdos multilaterales que el organismo prevé poner en vigor. Los reglamentos de la OMC podrían impedir a Washington aplicar su proyecto de “Border Adjustement Tax” (tasa de fronteras) que le daría ventajas a sus exportadores y castigaría a los importadores. Pero la iniciativa divide al propio gobierno estadounidense. Trump la encuentra “demasiado complicada”.

Recientemente, tras la decisión unilateral de ubicar la Embajada de Estados Unidos en Jerusalén, un grupo de países propuso tanto en el Consejo de Seguridad (que no tuvo éxito por el poder de veto de EE.UU.) como en la Asamblea General de Naciones Unidas, el rechazo a la acción estadounidense. Ante ello, Trump amenazó con eliminar todo tipo de ayuda financiera a cualquier país que vote en contra de EE.UU. De hecho, con esa amenaza Trump logró 9 votos a su favor y 35 abstenciones.

A través de la historia, EE.UU. se ha caracterizado por su unilateralismo, es decir, actuar sin importar lo que los demás piensen, pero Trump lo ha llevado más allá, pudiendo provocar que otros países actúen de la misma manera y colocando en riesgo la cooperación entre países en diversos temas.

La escena se repite en otros países, como el ya nombrado Brexit, pero también el retiro de Venezuela en la OEA (aunque Venezuela tiene un discurso social de izquierda, también posee un verbo nacionalista de derecha), el posible retiro de Argentina de la UNASUR [2], el retiro de Colombia del Pacto de Bogotá [3] (Pacto que reconoce la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia) y hasta el desacato del gobierno brasileño de aplicar las medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos para impedir la construcción de la represa de Belo Monte[4]. Todos ellos ocurren bajo el mismo argumento: el "interés nacional", pero habría que comprender que (o quién) entienden ellos por "nación".

Sin embargo, casos más alentadores existen por parte de otras grandes potencias, como lo es China, que probablemente desee aprovechar el protagonismo en los espacios multilaterales que EE.UU. poco a poco va abandonando. A pesar de ello, de momento, el tiempo dirá que ocurrirá con el multilateralismo.

Notas:
  1. Según señala el artículo 1 de la Carta de las Naciones Unidas: http://www.un.org/es/sections/un-charter/chapter-i/index.html
  2. "Argentina estudia abandonar la Unión de Naciones Suramericanas", disponible por: http://www.el-nacional.com/noticias/mundo/argentina-estudia-abandonar-union-naciones-suramericanas_215345
  3. "Santos pide unidad nacional tras retiro del Pacto de Bogotá". Disponible por: http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-12404827
  4. "Brasil se enfrenta a la OEA por la construcción de una central hidroeléctrica en la Amazonia". Disponible por: http://www.elmundo.es/america/2011/04/05/brasil/1302036122.html

18 de diciembre de 2017

Mentiras


Sólo pasaba a decirte
lo mucho que odio de ti,
como aquellos feos ojos verdes
y aquello que te hace reír.

No me gustas ni tantito,
el ser más horrible que haya visto
con tu arrogancia y poco encanto,
tu oscuridad y tu poco afecto.

Y no es para menos,
tu poca inteligencia
y tu poca gracia.
Y no es para menos...

Que odio tu sonrisa,
tus hoyuelos, hasta tu boca,
el cuerpo de guitarra
y la conversa sin mirar la hora.

De todas las mentiras que he dicho,
creo que la más grande sería
que no quisiera estar contigo
ni de noche, ni de día
por lo que me queda de vida.

27 de noviembre de 2017

Los que se quieren quedar en Venezuela


En la actualidad, mucho se ha dicho sobre los venezolanos que se marchan del país en búsqueda de mejores condiciones de vida ante la crisis económica, e incluso se ha dicho mucho de aquellos que la pasan mal en otro país y no les queda más remedio que regresar. Pero esto no va de uno ni lo otro, sino de aquellos, venezolanos y extranjeros, que a pesar de todo, se quieren quedar, aun teniendo los medios para irse del país.

Desde la época colonial hasta inicios del siglo XXI, Venezuela sólo estuvo acostumbrada a la afluencia de inmigrantes. Una importante oleada de migrantes vendría a partir de la Segunda Guerra Mundial: españoles, italianos y portugueses se establecieron en Venezuela y echaron raíces, permeando la cultura venezolana hasta la actualidad. Venezuela es, en cierta manera, cosmopolita, en tanto en ella se mezclan las culturas indígenas, europeas, africanas, asiáticas e incluso árabes.

Podríamos señalar como una última gran oleada de migrantes la que provino de su vecina Colombia. El conflicto interno colombiano provocó muchos desplazamientos hacia Venezuela durante décadas, muchos de ellos en condición de refugio. Todo esto da una idea del contexto de un país que ha sido tradicionalmente receptor de migrantes.

Un artículo de la BBC se hacía esta pregunta: ¿Por qué los extranjeros que podrían irse de Venezuela deciden quedarse?[1] Acudieron a varios extranjeros para hacerles esa misma pregunta, y para la cual obtuvieron respuestas, en su mayoría románticas, asociadas al arraigo y al cariño que sienten por el país que los acogió en sus momentos más duros, así como también algunos de ellos apuestan por la pronta recuperación del país y otros porque tienen los medios para sacarle provecho a la crisis (especialmente aquellos con ingresos en dólares).

Es muy difícil determinar cuantos extranjeros hay en el país, especialmente porque el gobierno no es muy dado a compartir estadísticas.  Pero en cuanto a refugiados podemos ver que aún muchos extranjeros solicitan protección del Estado venezolano. Según el ACNUR, en Venezuela se estima que existen unas 173 mil personas refugiadas o con necesidad de protección internacional, pero realmente reconocidas, hasta diciembre de 2016, hay 7.461. Un 98% de ese grupo son hombres y mujeres colombianas que, muchas veces por temor, se resguardan para no ser reconocidas[2].

Para la gran mayoría de los extranjeros en Venezuela, después de tantos años, regresar a su país de origen implica reintegrarse a un país que ya no conocen. Son precisamente ellos los que conocen lo difícil que es adaptarse a un país que no es el suyo, por ello se lo piensan dos veces antes de volver a pasar por ello. Además, muchos destacan algunas ventajas de Venezuela: el clima, la pasión, la apertura de los venezolanos y hasta sus hermosas mujeres.

Pero no sólo podemos hablar de personas, sino también de empresas. Cientos de multinacionales operan en Venezuela, incluyendo Procter & Gamble, Chevron y Telefónica; ¿Por qué no se han ido las grandes multinacionales del país aún cuando el ambiente para los negocios es completamente hostil? Aunque suene contradictorio, una empresa obtiene más ingresos cuando hay mayor riesgo, si no es que algo la desploma primero. Ninguna empresa está dispuesta a abandonar un mercado salvo que llegue un punto de colapso o de no retorno, y la economía venezolana es demasiado rentable como para que una empresa decida dejarle un hueco que ya tiene a otra empresa[3]. Por eso seguiremos viendo a Coca-Cola y a McDonalds en las calles de Venezuela durante mucho tiempo todavía.

Además, hay algo muy básico que aplica tanto para las empresas como la gente de a pie: los dólares están en control del Estado y no son de fácil acceso. Si no hay dólares, ¿cómo te vas a ir? ¿Qué vas a hacer con la plata de la casa o del edificio que vendiste? Salir del país "no es soplar y hacer botellas".

En lo personal, no me iría de Venezuela, a no ser que se me apareciese una oferta de trabajo irresistible, o por una razón fuertemente personal. Y es que lo voy a resumir de una manera muy breve: Prefiero quedarme aquí a luchar.

Notas:

  1. "Por qué los extranjeros que podrían irse de Venezuela deciden quedarse". Disponible por: http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-41259842
  2. "ACNUR Venezuela: 'A pesar de la crisis, refugiados prefieren quedarse y trabajar'". Disponible por: http://www.panorama.com.ve/experienciapanorama/Acnur-Venezuela-A-pesar-de-la-crisis-refugiados-prefieren-quedarse-y-trabajar-20170707-0007.html
  3. "¿Por qué las multinacionales no se van de Venezuela?". Disponible por: http://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/02/140205_venezuela_economia_transnacionales_dp

22 de octubre de 2017

Cómo ganar unas elecciones perdidas


Si algo aprendí de Frank Underwood en House of Cards es que las elecciones pueden "arreglarse". Es importante el uso de los verbos, dado que el "fraude" se puede entender como alterar votos, mientras que "arreglar" una elección implica alterar las condiciones del voto. Frank ganó evitando que sus opositores voten, algo similar a lo sucedido en Venezuela.

Pero regresando al House of Cards, Frank Underwood, en su quinta temporada, a pesar de perder gana la presidencia. Ello no es absurdo, ya ocurrió el año pasado con Trump y en el primer período de Bush hijo, quienes ganaron a pesar de tener un número menor de votos. Todo ello es debido al complejo sistema político que se ha inventado el ser humano, en este caso los estadounidenses.

[SPOILER ALERT SOBRE HOUSE OF CARDS]

Apoyándose en la sensación del momento, Frank Underwood utiliza el terrorismo para cerrar centros electorales, supuestamente amenazados por grupos extremistas islámicos, dando la casualidad que dichos centros electorales han sido zonas que históricamente votan por sus opositores. En ese caso, el uso del miedo fue eficaz para manipular al electorado. Como EE.UU. no dispone de un sistema electoral directo, sino de segundo grado, es decir, donde la población no vota directamente por su candidato sino por colegios electorales, Frank pudo aprovechar ese sistema para hacerse con la suya y conseguir un escenario inédito: ningún candidato alcanzó los votos suficientes, lo que deja la elección presidencial a manos del Congreso. Para hacer la historia corta, y entre algunas artimañas subsiguientes, Frank se hizo con la presidencia a pesar de perder.

[FIN DEL SPOILER ALERT SOBRE HOUSE OF CARDS]

Yo me voy a atrever a hacer la pregunta que nadie se quiere hacer: ¿Las elecciones son realmente "expresión de la voluntad popular"? De hecho, los ejemplos recientes, como el Brexit, Trump, el plebiscito en Colombia, las elecciones regionales en Venezuela, nos indican que muchas veces los resultados electorales no reflejan para nada el sentir popular, sino que son sólo un juego de suma cero que consiste en empujar más fuerte que el otro para ganar.

En el caso del Brexit, quienes tomaron la decisión fueron las personas mayores quienes añoran el pasado imperialista de Gran Bretaña, que no son la mayoría. En el caso Trump, quienes lo eligieron fueron los estúpidos hombres blancos de los que una vez habló Michael Moore, que no son la mayoría del país. En el caso colombiano, quienes eligieron fueron los citadinos por encima de los campesinos, siendo estos últimos los que realmente viven y sufren la guerra interna. Ninguno fueron resultados que se puedan considerar representativos de la voluntad popular.

El caso venezolano se merece su propio párrafo, dada la similitud con House of Cards. En Venezuela gana el oficialismo por diversas razones: una de ellas fue la incongruencia del liderazgo opositor, el desánimo de las bases opositoras tras 4 meses de furia que no consiguió nada, pero también las terribles condiciones electorales impuestas desde el Gobierno. De hecho, mi centro electoral fue reubicado, supuestamente por posibles hechos de violencia, según el Consejo Nacional Electoral. Sin embargo, justo frente a mi centro electoral habitual, hay otro centro, que se mantuvo abierto como si nada. De existir hechos violentos, ¿Por qué no cerraron ambos centros? Porque la intención era incidir en la votación, específicamente en zonas que habitualmente votan contra el gobierno. A ello se le puede sumar el uso bandas paramilitares para asustar votantes, la inhabilitación de políticos populares, amedrentar con eliminar subsidios y suministros de alimentos en un país de gran escasez, no sólo de comida sino de ética. Así fue como el gobierno ganó 18 de 23 gobernaciones, a pesar de no contar con la aprobación de la mayoría de la población.

En todos los casos, los medios de comunicación han dicho que los grandes perdedores han sido las encuestadoras, pero yo creo que hay un problema de enfoque: las encuestas, aunque no son perfectas, tienen menos sesgos que una elección, siendo que a la hora de votar una persona se ve influenciada por muchos factores, mientras que una simple pregunta del encuestador te permite responder con mayor libertad, sin presiones externas y mayor honestidad.

Con ello no quiero decir que debamos acudir a las encuestadoras para elegir representantes o tomar decisiones políticas, sino presentar una verdadera falencia del absurdo sistema político actual. De hecho, aunque ya estaba convencido, cada vez estoy más seguro que la solución no se encuentra en "liderazgos", sino en nosotros mismos: No hay nada que una comunidad organizada no pueda hacer mejor que un gobierno, con excepción de la guerra. Cada vez me convenzo más de que la vía es la anarquía.

24 de septiembre de 2017

¿Qué aprendí en 4 meses de "furia"?


Durante 4 meses Caracas fue mi "Ciudad de la Furia". Ese fue el tiempo que duró (abril a julio) la serie de protestas que surgieron en Venezuela a raíz de las sentencias del TSJ que daban un autogolpe de Estado al Parlamento. En fin, hay varias lecciones que pude aprender de la experiencia:

1) La improvisación también está del lado opositor. En realidad, me atrevería a decir que hay mucha más improvisación que en el gobierno. No existe un plan, sino sólo metas comunes (salir de Maduro) a las que no se está del todo de acuerdo en como concretar (salida democrática, violenta o insurrecional). En algún momento, la MUD realzó un plan pero sólo como una manera de evitar conflictos partidistas en la oposición, un triunfalismo absurdo, irrealista y una suerte de reedición del Pacto de Punto Fijo. En ningún momento la MUD especificó, en caso de llegar al poder, que ocurriría con los programas sociales, con los trabajadores públicos, con las empresas públicas (¿Privatizarán?), liberación de precios o el dólar, etc, etc. Es evidente que los candidatos rara vez cumplen con sus promesas, pero las hacen con el fin de mostrar una línea política clara ante el electorado, y así sumar votos. En este caso es diferente, ya que la MUD sólo espera sumar votos a través del descontento hacia el gobierno, lo cual no se puede negar que sea efectivo. Es comprensible que la MUD no tenga una línea política clara al ser una coalición de partidos, que incluye tanto a gente de izquierda como de derechas, pero ello debe ser algo que se defina ahora, no después.

2) El insurrecionalismo no sirve. Me criticarán los anarquistas "románticos", pero la lucha insurrecional no funciona, al menos en el contexto actual no.

A algunos izquierdistas les resultará doloroso, pero los grupos de oposición tomaron un tipo de lucha que es claramente de izquierda: la insurrección, el llamado a desconocer la autoridad y de luchar, con capucha y molotov, contra los militares de ser necesario. Para agregarle más ironía al asunto, el gobierno "socialista" hizo lo que todo gobierno de derecha hace: acusar a los manifestantes de terrorismo y meter preso a todo aquel que sostenga una pancarta.

La oposición, como colectivo y no como coalición de partidos, peca de contradictoria: algunos puntualizaban que no se pueden aplicar medidas institucionales (elecciones) frente a una dictadura (a pesar de los ejemplos de dictaduras que salen mediante urnas electorales, como Pinochet), pero las protestas también revisten de carácter institucional, dado que ellas se espera incidir en las políticas o, al menos, en las decisiones de los políticos. Si en verdad hay una dictadura, es evidente que una protesta, por más tiempo que dure, por más intensa y violenta que sea, no tendrá efecto, porque a las dictaduras no les importa su imagen. Las protestas sólo sirven en regímenes democráticos, como suele suceder en Europa. Inclusive, la palabra "diálogo", aunque los políticos de la MUD saben que es necesaria, es prácticamente razón para excomulgación.

Admito que más joven admiraba la lucha insurreccional (un anarquista romántico), pero es inviable porque pretende hacer frente a un grupo sin preparación y mal equipado contra otro grupo entrenado y fuertemente equipado. Ni siquiera hay ejemplos de lucha insurreccional civil (protestas) que haya funcionado, y los que han tenido éxito se deben a la intervención deus ex machina de las fuerzas armadas. Por ejemplo, en la primavera árabe sólo cayeron aquellos gobiernos cuyas fuerzas armadas intervinieron. Ni siquiera el famoso Caracazo derivó en la caída del gobierno de turno.

3) La izquierda internacional no entiende lo que sucede en Venezuela. La mayor parte de la solidaridad de la izquierda, tanto autoritaria como antiautoritaria, está a favor del gobierno venezolano. ¿La razón? Porque el gobierno venezolano habla mal de los EE.UU. Es como si el hecho de autodeclararse antiimperialista fuera una patente de corso que justifica cualquier tropelía.

La peor parte es que el antiimperialismo venezolano es sólo de la boca para afuera. Por ahí salió en cadena nacional la imagen del presidente Maduro con los directivos de Chevron para América Latina, presentados como grandes aliados de la Revolución. A ello podemos sumar la venta de fondos buitres a Golman Sachs, los pagos puntuales de la deuda a Wall Street y los planes de explotación minera en territorios indígenas y zonas de gran biodiversidad biológica.

Lo único que yo veo es a una izquierda internacional que defiende a un gobierno de derecha que tiene un discurso de izquierdas.

4) La presión internacional no sirve. Aunque ello no es algo que aprendí con esta experiencia, pero lo confirmo. Ahí está el ejemplo de los 50 años de bloqueo económico contra Cuba, que no sirvió de nada, evidentemente, a menos que la intención haya sido que Castro gobernara para siempre.

Las denuncias ante la Corte Penal Internacional (CPI) tampoco sirven. En el año 2009, la CPI emitió una orden de captura contra Omar al Bashir, presidente de Sudán... Tras 8 años, les informo que ese señor sigue siendo presidente. De hecho, eso provoca que cualquier presidente quiera todavía menos abandonar el poder, un poder que lo aleja de la cárcel.

5) Tengo más resistencia física y mental de lo que pensé. Esta es una lección personal, que seguramente aprendimos todos los venezolan@s en esos 4 meses. El cansancio que provocaban las protestas, las marchas, el cierre de calles, paros, la incertidumbre, los detenidos, los heridos, los fallecidos, los políticos necios, era bastante insoportable. Incluso uno de los detenidos en las protestas fue mi compañero de clases en la universidad. Me era angustioso pensar en que un conocido mío estuviera detenido en uno de esos centros de horror de la policía nacional. Par de veces me tocó caminar 8 kilómetros hasta mi casa por el cierre de vías. Intento verle el lado positivo a esas caminatas, y ahora me siento dispuesto a participar en un maratón.

¿Qué se ganó con 4 meses de furia? Además de estas lecciones aprendidas, muy poco, para no decir nada.
PD: Esto no es una lección aprendida de la experiencia, por ello no va numerada: el gobierno venezolano es un claro manipulador de información, al señalar que las protestas sólo ocurrían en las zonas pudientes de Caracas y otras zonas del país. Muchas protestas ocurrieron en sectores populares que fueron igualmente reprimidas.

15 de septiembre de 2017

Taller: "Iniciando un blog" (Caracas, 30/09/2017)


La Fundación Francisco Herrera Luque invita al Taller: "Iniciando un Blog", con el Internacionalista y bloguero Víctor Camacho, creador de la iniciativa www.blogarizate.tk, a realizarse el día Sábado, 30 de Septiembre de 2017, de 09:00 am. a 1:00 pm.

Contenido del Taller:
  • Nociones básicas de seguridad en la web
  • Importancia de tener un blog, ventajas y desventajas.
  • Herramientas y utilidades para el diseño del blog
  • Herramientas y consejos para manejos de contenido.
  • Integración con las redes sociales.
Costo: Bs. 8.000.

Límite de cupos: 20 participantes.

Pre-inscripción: Se puede realizar una pre-inscripción por aquí, la cual no garantiza el cupo el día del taller.

Inscripción: Para formalizar la inscripción y garantizar el cupo se debe cancelar el costo del taller a través de efectivo (el mismo día del taller), transferencia o depósito. La Fundación no cuenta con punto de venta. Los datos para transferencia o depósito son los siguientes:
Cuenta Corriente del Banco Mercantil: N° 0105-0021-41-1021543802, Rif. J-300030911, a nombre de Fundación Francisco Herrera Luque. Correo: fundacionherreraluque@gmail.com. Teléfono 0212 2147966.
En caso de transferencia o depósito es importante notificar la misma a los correos: fundacionherreraluque@gmail.com y blogarizate@gmail.com, indicando monto, número de referencia y nombre del participante.

INFORMACIÓN: Biblioteca Herrera Luque, 3ra. avenida entre 2da. y 3ra. transversal, Biblioteca Los Palos Grandes, sótano 2. www.fundacionherreraluque.tkfundacionherreraluque@gmail.com – - 0212 2147966

10 de septiembre de 2017

Estilo libre


Estoy sufriendo de un horrible bloqueo de escritor. Ni siquiera en Twitter me animo a escribir. Las lecturas se me hacen pesadas y tediosas. No me siento particularmente en mi momento más creativo.

Entonces, haré catarsis. Lo que me salga del alma, sin pensarlo demasiado. Una especie de estilo libre en mi disciplina.

 Y no es que no tenga buenos temas sobre que escribir. Me provoca sobre lo que pude aprender de 4 meses de protestas en Venezuela. También, mucho se dice sobre quienes salen de Venezuela a buscar una mejor vida, por lo que me resulta más interesante los que vienen de otros países para quedarse en Venezuela a pesar del desastre. Aunque no lo creas, son muchos, particularmente refugiados, estudiantes y personas que hicieron su vida en este país y no quieren dejarlo. Aunque sobre este último tema tendría que ser cauteloso, para que no sea utilizado como propaganda pro-gobierno o que me acusen de chavista. La política está a flor de piel y a mi me resulta muy fácil herir susceptibilidades.

Desde esta mañana no puedo dejar de cantar "Across the Universe" de los Beatles, aunque en la versión de Rufus Wainwright. La verdad sólo canto el coro "Nothing gonna change my world", porque no me la sé completa. Me encanta la música melancólica, triste, de corazones rotos, es lo único que consigo que me dé ánimos.

Desde el punto de vista laboral y profesional me va mejor que nunca, pero ello no es la razón de mi existencia. Siento un frío vacío que espero sólo sea la crisis de los 30... que a la fecha en que se escriben estas palabras todavía no cumplo.

Fantasmas del pasado también tienen la culpa de ello. Me persiguen cuando yo sólo quiero huir de ellos. Me sorprendo de mi mismo con lo bueno que me estoy haciendo para sacar a la gente de mi vida. Familia, amigos, parejas, tu lánzalo que yo lo bateo y lo saco del estadio.

No estoy en fase de comer cuentos.

Soy del tipo de persona que se puede conectar fácilmente con otra, por lo que me encariño muy fácilmente. Sin embargo, apoyo la idea del desapego, tal cual se expresa en el budismo. Ese apego, aunque nos haga sentir bien, es una cárcel.

Me es más fácil el desapego con las cosas materiales que con las personas, aún cuando en estos momentos extraño la guitarra que vendí. Igualito no es mucho lo que sé tocar en ella, pero eso no quiere decir que extrañe hacer horribles sonidos con ella.

Pero, sin duda, lo que más me rehidrata el alma es escribir. Incluso, prefiero hacerlo en papel, como de hecho lo hago con este texto que luego transcribiré a la pc.

Y no es mentira, de verdad me sirvió.

13 de agosto de 2017

Desde Rusia para Venezuela, a través de Trump, con amor


Imagina que eres un gobierno que tiene casi 20 años diciendo que EE.UU. te va a invadir. De repente un presidente gringo dice que tiene en consideración la vía militar en tu país y, aún así, te sorprendes e indignas. Bueno, ese es el gobierno venezolano.

Si yo fuera Kim Jong-Un, presidente de Corea del Norte, y EE.UU. dijera que está dispuesto a una acción militar contra mi país, lo vería tan rutinario como el desayuno. Por eso, tanta sorpresa e indignación por lo que dijo Trump[1] debería ser indicador de que todas las veces que, supuestamente, EE.UU. iba a invadir a Venezuela, quizás no era muy cierto, hasta ahora al menos.

No suelo apoyar teorías conspirativas, pero esta vez me resulta difícil. Y es que cada vez pienso más que todo lo que hace el Gobierno de Trump forma parte de un plan impulsado por Rusia para fortalecer al gobierno de Maduro. De hecho, ningún analista o asesor, con 3 dedos de frente, sería capaz de aconsejar a un presidente a siquiera mencionar en público la posibilidad de intervenir militarmente en Venezuela. Carece de todo sentido lógico.

Todos los analistas están de acuerdo en que la amenaza militar realizada por Trump sólo ayuda a dar crédito al discurso antimperialista y a cerrar filas en las bases chavistas, que se encuentran divididas por la existencia de la Asamblea Nacional Constituyente. Ello crea un elemento distractor que justificará una mayor militarización del país y más concentración de poder, para enfrentar a un enemigo externo que ahora es claramente visible. De hecho, sería repetir el mismo error que se hizo con Cuba, a través de sanciones y aislamiento, que sólo ayudó a Castro a mantenerse indefinidamente en el poder.

Volviendo al tema ruso, cabe destacar que el presidente Putin es amigo fiel de Maduro. También Putin tiene mucha afinidad por Trump. Es innegable, por más que intenten ocultarlo como adolescentes de bachillerato. Y es que los 3 tienen que ganar con esas declaraciones bélicas.[2]

Ya sabemos que gana Maduro. Pero, ¿Qué gana Putin? Además de la importancia de tener un amigo fiel con una mayor estabilidad política, que le permite pagar sus deudas a los bancos rusos a tiempo[3], Rusia puede ofrecer su protección a este pobre país caribeño contra esa enorme potencia del norte: una base militar rusa para los panas, quizás. Maduro ya lo debe estar considerando, y aunque ello sea inconstitucional, la flamante Asamblea Nacional Constituyente lo podría permitir.

Bueno, ¿Y qué gana Trump? La posibilidad de mostrarse como hombre fuerte y decidido, especialmente contra el terrorismo islámico. ¿Pero qué tiene que ver Venezuela con el terrorismo islámico? Pues, según recientes declaraciones de Mike Pompeo, Director de la CIA, en Venezuela -supuestamente- existen vínculos con Irán y Hezbolá, además de vínculos con Cuba y Rusia[4]. De hecho, Venezuela ha sido acusada por vender pasaportes a grupos terroristas en el Medio Oriente[5].

La parte irónica es que, aunque ciertamente Hezbolá es acusada de ser un grupo terrorista, no es menos cierto que Hezbolá lucha contra el Estado Islámico/Daesh en el Líbano y Siria[6], quienes son los verdaderos promotores del terrorismo internacional en la actualidad. Y ciertamente, tener vínculos con Cuba y Rusia, en pleno 2017, no te convierte en objetivo militar.

Trump es un jugador de poker: hace "bluffing" para engañar, confundir o provocar al oponente. Ciertamente no es la primera vez que se hace en las relaciones internacionales, pero sí debe ser la primera vez que se hace de una manera tan irresponsable.

En fin, es poco probable que EE.UU. intervenga militarmente a Venezuela. Más bien, sospecho con mucha intensidad que toda esa retórica, e incluso las sanciones que aplica EE.UU. contra altos funcionarios y contra el mismo Maduro, no es más que un teatro para favorecer el radicalismo en Venezuela, y por lo tanto la continuidad de Maduro en el poder.

Notas:

  1. Donald Trump afirma que Estados Unidos no descarta la opción militar en Venezuela. Disponible por: http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-40907614
  2. Recomiendo el artículo "La conexión Maduro-Putin-Trump". Disponible por: http://www.dw.com/es/la-conexi%C3%B3n-maduro-putin-trump/a-38527167
  3. Venezuela debe a Rusia $ 955 millones desde 2016 por préstamos. Disponible por: http://www.el-nacional.com/noticias/economia/venezuela-debe-rusia-955-millones-desde-2016-por-prestamos_186502
  4. Director de la CIA: En Venezuela hay presencia de terroristas del Hezbollah. Disponible por: http://www.panorama.com.ve/politicayeconomia/Director-de-la-CIA-En-Venezuela-hay-presencia-de-terroristas-del-Hezbollah-20170813-0030.html
  5. CNN reveló presunta red de venta de pasaportes venezolanos. Disponible por: http://www.el-nacional.com/noticias/mundo/cnn-revelo-presunta-red-venta-pasaportes-venezolanos_79706
  6. Artículo "Hezbolá" de la Wikipedia. Disponible por: https://es.wikipedia.org/wiki/Hezbol%C3%A1#Guerra_contra_el_Estado_Isl.C3.A1mico

6 de agosto de 2017

Estimado futuro yo

Esta es la carta que escribí para el -supuesto- "Concurso Cartas de amor" del año 2017. Los organizadores del mismo no han dado señales de vida desde mayo, por lo que nadie sabe los resultados, ni se sabe cuando anunciarán los ganadores.

No había querido publicar la carta para no romper algunas de las reglas del concurso, pero se ha tardado tanto que en realidad ya me sabe a casabe. Lo publicaré de todas maneras.

Por aquí mi carta:

Estimado futuro yo:

Quizás ésta sea la carta más extraña que haya escrito, sino es la carta más extraña jamás escrita. Y es que a veces pasa que, entre todo lo que acontece, me olvido de la persona más importante de mi vida: yo.

Aunque sé que no debo justificarme ante nadie, está claro que esto no es una declaración egoísta. No he hecho más que vivir al servicio de los demás, al menos hasta este punto de mi vida. Por eso se me ocurrió la idea de escribirte.

No sé cuantos años pasarán para que vuelva a leer estas palabras. ¿10, 20 o 30 años? ¡Quién sabe! ¡Quizás ni las vuelva a leer! Lo importante es que ahora mismo estoy atravesando por distintos acontecimientos que podrían definir los rumbos de mi vida y nunca debo olvidar lo que soy. Tengo miedo, y no debo dejar que ello me consuma.

En primer lugar, del contexto histórico. No creo que en el futuro hayas podido olvidar las 8 horas que tuviste que pasar para comprar tan sólo un par de harina PAN en el supermercado. Por allá, unos luchando por tener el poder, y uno acá luchando por poner comida en el plato. Igual que en los viejos tiempos. Te da miedo que el "no me alcanza" se convierta algún día en "hambre en casa".

Después, están mis temores en el ámbito personal. Estoy a punto de llegar a los 30 y ya me puedo contar las canas. Por lo menos no se ven tan mal y me empiezan a gustar, al menos por ahora. La verdadera depresión llega cuando me hago consciente de que no voy a tener oportunidad de comprar mi propia casa, al menos no en este contexto. Así es como la situación económica empaña mi idea personal de independizarme. También, algún día quisiera tener hijos, aunque preferiblemente en singular. Me preocupa no sea ni uno sólo, al no haber encontrado un espécimen sin el cromosoma Y que quiera hacer el experimento. Por un lado, ya puedo sentir los ojos y oír las lenguas puntiagudas de los que juzgan la soledad; y, por el otro lado, las decepciones del amor me han hecho excesivamente cauteloso y selectivo. Y es que cada vez comprendo menos el amor. Si Sócrates decía "yo sólo sé que no sé nada" y se le consideraba un sabio, entonces yo debo ser el gurú del amor.

Lo único que podría decir que aprendí del amor es que no es un juego de obstáculos, no es un concurso que lo gana el que más se lo merece. Uno no da amor como resultado del razonamiento lógico. Uno da amor porque quiere, porque es el resultado de nuestra voluntad, de querer y procurar lo mejor para una persona, y no porque uno espera un intercambio mutuamente favorable, como si se tratase de una transacción comercial. Verifiqué de primera mano que las mujeres creen más fielmente en esta injusticia: cuando di todo lo que pude de mí y, aun así, no bastó. Única injusticia que, por desgracia, puedo aceptar.

Pase lo que pase, Víctor, espero que no hayas dejado que el miedo te influya. No dejes que nadie te afecte. Recuerda los versos de Pablo Milanés: "...Del presente, qué le importa a la gente, si es que siempre van a hablar". No te abandones a ti mismo sólo por miedo a la soledad; no abandones tus principios por miedo al plato vacío. Nunca abandones la lucha. Y, si es que llegas a cambiar de opinión sobre algo, espero que haya sido como resultado de las conclusiones de tu propio razonamiento.

En fin, en esta carta tan extraña, en la que ni siquiera sabía si la debía escribir en primera o tercera persona, en presente o futuro, sólo quería terminar diciendo: me juro a mí mismo vivir al servicio de mi propia revolución.

Estaré viéndote.
Víctor

18 de julio de 2017

PNB y GNB golpean brutalmente a youtuber libertario en Anzoátegui (Venezuela)


Gianni Scovino (33 años) es un joven asperger, colaborador de la Fundación La Tortuga (http://www.fundacionlatortuga.org/), participe de la escena punk y difusor de artículos sobre el anarquismo publicados en El Libertario a través de su canal S3 7 (https://www.youtube.com/channel/UCt5E7TuSaxrHPyoXF07LlZg/videos) donde suele postear videos en inglés y español.

El pasado 13 de julio de 2017 fue salvajemente agredido por funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) y Guardia Nacional Bolivariana (GNB) mientras reciclaba desechos para la Fundación Tortuga en las inmediaciones del estacionamiento del Centro Comercial Plaza Mayor de Lecherías en el estado Anzoátegui. La golpiza que recibió quedo registrado en el siguiente video: https://www.youtube.com/watch?v=p5e5NDx7Ues

Después de ser golpeado por la PNB y GNB con el escudo, patada y golpes fue retenido por 36 horas en el Destacamento 521 del Comando de Zona Número 51 de la GNB antes de ser trasladado a un centro asistencial; actualmente su estado de salud está mejorando y se encuentra en el Hospital del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales “Doctor Domingo Guzmán Lander” de Barcelona.

Los responsables de las agresiones sufridas por el compañero Gianni Scovino son los sargentos primeros de la GNB, Osmel Zambrano Márquez y Joel José Díaz Carreño, y los sargentos segundos Julio César Gómez Mata y José Gregorio Trébol Pinto. Así como el oficial agregado de la PNB, Luis Ramón Cova León y los oficiales del mismo cuerpo de seguridad, Xavier Alexander Díaz Salazar, Elio Antonio Díaz Maigua y José Alejandro Villegas Olivero.

La violencia que sufrió Gianni Scovino es una constante desde hace 100 días en Venezuela, la cual desde el 01 de abril van más de 3500 personas detenidas, un número incalculable de heridos, allanamientos a sectores populares y residenciales; 303 venezolanos juzgados en tribunales militares y más de 100 víctimas fatales.

Desde Venezuela, hacemos un llamado internacional a los compañeros y compañeras anarquistas a no ser indiferentes ante las agresiones que está sufriendo la población venezolana en esta Rebelión Popular, el silencio es complicidad con una dictadura que oprime, tortura y detiene a libertarios.

Que la indignación se transforme en rabia contra el opresor

¡Con Gianni y todas las venezolanos alzados!

Anarquistas en la rebelión popular.

Algunos de los videos de youtube de Gianni Scovino:
________________________
Rodolfo Montes de Oca
Bitácora personal: https://rodolfomontesdeocablog.wordpress.com/
Twitter: @romontesdeoca

9 de julio de 2017

Todo es una conspiración


Los venezolan@s se han conseguido un nuevo deporte nacional. Ya no es el béisbol, ni mucho menos el fútbol, sino encontrar conspiraciones en todos lados. Algo podemos concluir de esa creciente conspiranoia: la crisis política y la desconfianza que tienen los venezolan@s de las instituciones y los actores políticos.

Para los partidarios del oficialismo, se menciona mucho a la CIA y el imperio, donde todo es un supuesto plan orquestado desde el extranjero para desestabilizar al gobierno. ¿La Fiscal General se queja y acusa al gobierno de ser una dictadura? Sip, un plan orquestado por el Imperio para desestabilizar al gobierno nacional. 

Por el otro lado, en el caso de la oposición, la situación es bastante parecida pero con otros actores: todo es un plan del gobierno venezolano y el G2 cubano para implantar el comunismo en el país. ¿La Fiscal General se queja y acusa al gobierno de ser una dictadura? Sip, un plan orquestado por el G2 cubano para desestabilizar la unidad de la oposición e instalar el comunismo.

Así de sencillo, un mismo hecho, puede tener dos teorías conspirativas contradictorias entre sí. ¿Por qué?

En primer lugar, recordemos al filósofo Karl Popper, probablemente la primera persona que empleó el término “teoría de la conspiración”. El planteaba que esta visión, en la que todo lo que sucede en la sociedad es resultado de los designios directos de algunos individuos o grupos, es fruto de la secularización de las supersticiones religiosas. “El lugar de los dioses del Olimpo de Homero, lo ocupan ahora los Sabios de Sión, los monopolistas, los capitalistas o los imperialistas”, escribía Popper.

Al igual que ocurre con la religión, la incertidumbre y la impotencia que sentimos sobre el mundo que nos rodea, nos empuja a creer en cualquier idea que nos arroje certidumbre e ilusión de control, aunque sea la más alocada idea conspirativa.

Y, otra vez que la religión, eso también tiene otro componente intrínsecamente relacionado con la falta de información de la que dispone la gente. Tenemos a un gobierno venezolano que es poco transparente ante lo que es su gestión (no se publica cifras de casi nada, ni siquiera cifras económicas), y tenemos a una oposición que es poco transparente en cuanto a su agenda política en caso de llegar al poder. Hay un hambre de conocimiento y la gente está dispuesta a llenar ese estómago con la primera idea loca que se cruce en su camino.

En todos los países existen teorías conspirativas, desde EE.UU a la Argentina, pasando por Europa hasta Australia. Pero en algunos más que en otros, y dado el contexto actual por la que atraviesa Venezuela, las teorías conspirativas se extraen en cantidades mayores que el petróleo, por lo cual vale la pena mencionar un último factor que incide en las teorías conspirativas: la desconfianza en la autoridad. Pero de autoridad no sólo hablamos de los líderes del oficialismo, también hablamos de los líderes de la oposición. El venezolan@ promedio no cree en los discursos de los políticos, bien sea del gobierno o de la oposición, e intenta racionalizar el mundo que le rodea con cualquier otra idea que ratifique propia concepción del mundo, llenando a su vez ese vacío de conocimiento y llenándonos de certidumbre.

Para resolver un poco este problema traigo a colación la famosa Navaja de Occam, que dice que: "En igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable". Por ejemplo, si yo vivo en una ciudad del continente americano, y escucho afuera a un ser que relincha, ¿Qué podría ser? ¿Un caballo o una cebra? No es imposible que sea una cebra, pero si es muy, pero muy poco probable que lo sea.

Aunque el mundo es, sin duda, bastante complejo, muchas veces las razones y explicaciones son bastante simples. No creas en todo lo que ves, lees o escuchas, por muy elaborado que sea.

6 de julio de 2017

Pecas


Regálame tus pecas
tan sólo quiero unir los puntos
hacerlos signos ortográficos
de la historia que escribiré con ellas.

Escribiré algunos poemas,
desde los pies a tu cabeza,
trazando de a poco, con las yemas
como pintadedos, con paciencia.

Una a una, iré asaltando.
A cada una enamorando.
A todas les iré rogando.
Y sin perdón, me las iré quedando.

Regálame tus pecas.
Tan sólo me quiero quedar
con ese grito de color
en el silencio de tu piel.

20 de junio de 2017

Rimando sin gloria


¡Me dejó partida el alma!
Vuelta mierda, en la calle,
con insomnio todas las noches,
destilando recuerdo y rabia.

¿Qué hace un poeta que se emborracha?
Va por ahí, manejando a toda prosa,
persiguiendo versos sin respetar las reglas,
estrellando rimas sin considerar la vida.

Así voy yo, rimando sin gloria.
Y a dura penas, aguantando la hora.
Una y otra vez, reescribiendo la historia...
Una y otra vez, en mi amarga memoria.

18 de junio de 2017

Venezuela: Si yo fuera...

Gobierno venezolano
Oposición venezolana
A. Hago autoanálisis:

1. Fijaría mis objetivos: Dos opciones posibles y excluyentes:
1.1. El mantenimiento de la revolución bolivariana en el tiempo.
1.2. El mantenimiento de Maduro y demás líderes del partido en el poder.

2. Identifico mis mayores fortalezas: control de la mayor parte de los poderes públicos, sus instituciones, entes y las Fuerzas Armadas.

3. Identifico mis mayores obstáculos: baja popularidad (liderazgo poco fiable), desacuerdos en las filas del chavismo, bajos precios de petróleo para financiar proyectos sociales. Grupos extremistas en el oficialismo impiden negociaciones sinceras con el contrario, así como un mayor cambio en las políticas públicas.

4. Principales riesgos:
4.1. Escalada del enfrentamiento: de protestas hasta alcanzar una guerra civil.
A. Hago autoanálisis:

1. Fijaría mis objetivos: Dos opciones posibles y excluyentes:
1.1. Sacar a Maduro del poder y los demás líderes del partido PSUV.
1.2. Cambiar las políticas públicas en beneficio de la población.

2. Identifico mis mayores fortalezas: descontento de la población con el gobierno nacional, cuenta con el apoyo de la opinión pública internacional.

3. Identifico mis mayores obstáculos: Mayoría de los poderes públicos están controlados por el gobierno nacional. Grupos extremistas en la oposición impiden negociaciones sinceras con el contrario.

4. Principales riesgos:
4.1. Escalada del enfrentamiento: de protestas hasta alcanzar una guerra civil.
B. Cómo alcanzar los objetivos:

En caso de (escenarios):

1.1. Mantener la revolución bolivariana en el tiempo: Considero otros liderazgos que inspiren una mayor confianza en la población, que estén directamente relacionados con los liderazgos actuales del oficialismo.

En tal sentido, considero la opción de la renuncia de Maduro para calmar las aguas. Dado que el referéndum revocatorio no se pudo (o se impidió) realizar antes de la mitad del período presidencial, la continuidad del poder se mantiene hasta las elecciones presidenciales de 2018. Ese es tiempo suficiente impulsar nuevos liderazgos.

Olvido el discurso belicista: dejar de invocar luchas que no podré ganar. Comprender que instituciones políticamente opuestas no son el fin del mundo, ni implican el fin de la revolución. En caso de perder unas posibles elecciones presidenciales, la factible eliminación de las misiones sociales sería la prueba irrefutable de los argumentos chavistas, dando oportunidad para ganar una próxima elección.

Incido para convocar una nueva constituyente donde se reconozcan constitucionalmente los avances sociales, indiferentemente del gobernante de turno. Una Constitución más democrática, con mayores límites al poder, conviene en caso de que la derecha llegue al poder.

1.2. El mantenimiento de Maduro y demás líderes del partido en el poder: Ceder y pactar. A veces, como en el ajedrez, para ganar hay que arriesgar algunas piezas.

La crisis económica es el principal origen del descontento social y los bajos índices de popularidad de Maduro. De esa manera, si la crisis económica es el resultado de una “guerra”, entonces el Gobierno se ha mostrado incapaz de combatir en dicha guerra, y soldado que no puede luchar muere o le dan de baja. Por el otro lado, si la crisis es el resultado de ineficacia de políticas económicas, quiere decir que se puede resolver mediante un cambio de políticas, lo cual es más fácil de digerir que una guerra contra fantasmas. Ese lenguaje belicoso debe morir para dar paso a un lenguaje democrático.

A la gente le duele más el bolsillo que la historia contemporánea. En tal sentido, como gobierno, y corriendo el riesgo a ser llamado “traidor” (cosa que no duraría mucho tiempo, porque el pueblo tiene mente cortoplacista), estaría dispuesto a ceder en algunas políticas e, incluso, a conceder algunas instituciones -que no sean claves-, a la oposición. Dejo que la oposición tome control de la Asamblea Nacional, eso ocurre en cualquier otro país y no es el fin del mundo. El gobierno ya ha concedido liberalización de precios en algunos aspectos, pero debe ser mayor, así como es prioridad la eliminación de los dos tipos de cambio. El control cambiario no se puede eliminar de la noche a la mañana. Concedo el indulto o amnistía a presos políticos, porque su estadía en prisión genera más problemas que soluciones (a la imagen gubernamental). No doy excusas para que me llamen Dictador, y anulo las convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente.

Mi nuevo objetivo es demostrar que las cosas pueden cambiar conmigo en el poder. Refuerzo mi imagen para las elecciones de 2018.

Dejo que la oposición marche a donde desee, como estrategia para debilitar la posición de la MUD. Las marchas no lograrán nada en concreto, lo cual causará frustraciones y divisiones en la MUD.

B. Cómo alcanzar los objetivos:

En caso de (escenarios):

1.1. Sacar a Maduro del poder y los demás líderes del partido PSUV: Me cierro a toda posibilidad de negociación, incremento la conflictividad social, incremento la crisis de gobernabilidad.

Las actuales protestas se encuentran medianamente controladas por los sectores de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), por lo que descontrolarlas aumentaría la conflictividad social. De hecho, muchos chavistas descontentos no se acercarán a las protestas mientras las mismas sean convocadas por la MUD.

Dejar claras las intenciones de lo que sucederá tras la toma del poder. La falta de una declaración de intenciones es motivo suficiente para desanimar y provocar desconfianza en sectores populares. En tal sentido, presentaría actas de compromiso firmadas por los sectores de la oposición en la que -valga la redundancia- se comprometen a: respetar las misiones sociales, respetar a los trabajadores públicos y no aplicar políticas de austeridad. Dicho acto sería suficiente para aumentar la lucha de calle que obligue definitivamente la salida de Maduro del poder.

1.2. Cambiar las políticas públicas en beneficio de la población: Negociar. Mi objetivo ya no sería tanto acceder directamente al poder, sino incidir en las políticas públicas. Lo que podría resultar siendo lo mismo.

Entendiendo que a la gente le duele más el bolsillo que la historia contemporánea, y a riesgo de ser llamado “traidor” (cosa que no duraría mucho tiempo, porque el pueblo tiene mente cortoplacista), dejo que el gobierno mantenga el control del poder hasta las elecciones de diciembre de 2018, a cambio de acceder a algunas instituciones del poder público nacional, preferiblemente en algunas instituciones claves que incidan en materia económica.

Dicho escenario podría mejorar la materia económica y, por consiguiente, la imagen política del gobierno. De esa manera, podría imaginar dos posibles escenarios:

1) mi objetivo ya no sería ser la imagen visible del poder, sino el poder tras el telón;

2) preparar un liderazgo consolidado que haga frente en las próximas elecciones.

En cuanto a este último escenario, es menester dejar claras las intenciones de lo que sucederá tras la toma del poder. La falta de una declaración de intenciones es motivo suficiente para desanimar y provocar desconfianza en sectores populares. En tal sentido, presentaría actas de compromiso firmadas por los sectores de la oposición en la que -valga la redundancia- se comprometen a: respetar las misiones sociales, respetar a los trabajadores públicos y no aplicar políticas de austeridad. Dicho acto sería suficiente para recuperar la confianza perdida y ganar más espacios de poder.

Mi nuevo objetivo sería demostrar que las cosas sólo cambiarán realmente conmigo en el poder.

Convertiría las elecciones para la Asamblea Nacional Constituyente en referéndum aprobatorio. Convocaría a todos a votar en blanco o nulo en las elecciones para la Constituyente, para demostrar el rechazo a la propuesta del gobierno y deslegitimar el proceso. Dicho escenario no colocaría en riesgo a los funcionarios públicos como un llamado a la abstención, todo lo contrario, les permitiría demostrar su descontento.

PD: Menos mal que no soy ninguno de los dos.

23 de mayo de 2017

La protesta pacífica es mucho más efectiva que la violencia para derrocar a un dictador

Traducción al español de un artículo publicado en el Washington Post, escrito por Max Fisher, el 5 de noviembre de 2013. Artículo original en inglés por aquí.

La politóloga Erica Chenoweth solía creer, como muchos, que la violencia es la forma más confiable de deshacerse de un dictador. La historia está llena, después de todo, de golpes de Estado, rebeliones y guerras civiles. No tomó muy en serio las protestas públicas u otras formas de resistencia pacífica; ¿Cómo podrían hacer retroceder a un poderoso y autoritario régimen?

Entonces, como Chenoweth cuenta en el programa Ted Talk publicado en línea, ella reunió algunos datos y se sorprendió por lo que encontró. "Recopilé datos sobre todas las campañas, tanto no violentas como violentas, para el derrocamiento de un gobierno o una liberación territorial, desde los años 1900", dice ella - cientos de casos. "Los resultados me sorprendieron".

Aquí está su gráfico, que sugiere muy claramente que los movimientos no violentos tienen mucho más probabilidades de funcionar:


Y esa tendencia, en realidad, está "aumentando con el tiempo", agrega Chenoweth. "Las campañas no violentas tienen cada vez más éxito". A continuación se muestra un gráfico de las campañas exitosas de 1940 a 2006.



Los datos muestran un gran aumento de movimientos violentos exitosos en los años setenta y ochenta, tal vez producto de la descolonización -la salida de las potencias europeas del África subsahariana fue seguida por una serie de violentos conflictos por el poder- y la Guerra Fría, en la que EE.UU. y el apoyo soviético podrían haber ayudado a impulsar los movimientos rebeldes hacia el éxito. Pero esa tendencia se ha revertido significativamente desde el final de la Guerra Fría, aumentando los movimientos no violentos que culminan exitosamente.

"Los investigadores solían decir que ningún gobierno podría sobrevivir si sólo el 5 por ciento de la población se levanta en su contra", dice Chenoweth. "Nuestros datos muestran que el número puede ser menor que eso, ninguna campaña en ese período fracasó después de haber alcanzado la participación activa y sostenida de sólo el 3,5 por ciento de la población". Ella agrega: "Pero comprueba esto: cada campaña que superó ese punto de 3.5 por ciento fue no violenta, las campañas no violentas fueron en promedio cuatro veces más grandes que las campañas violentas".

Por supuesto, el 3,5 por ciento es mucha gente. En Irán, por ejemplo, asciende a 2,7 millones de personas. En China, son 47 millones de personas. Sin embargo, sucede. No está claro exactamente cuántos egipcios protestaron en el levantamiento de febrero de 2011 que llevó a la caída del presidente Hosni Mubarak, pero que hayan cumplido el umbral de 2,9 millones no suena improbable.

Chenoweth centra en una gran parte de su charla sobre la importancia de lograr que el 3,5 por ciento de la población proteste para derribar un gobierno y por qué la resistencia no violenta es la mejor manera de hacerlo. Yo diría que las cosas que hacen que la no violencia sea más eficaz que la violencia van más allá de la cuestión de cuál es la mejor para conseguir más gente en las calles.

Hice la tesis de mi maestría sobre las medidas de represión del gobierno contra los levantamientos populares, que involucraba mucho mirar estos mismos fenómenos. Para ser claro, no tengo nada que se aproxime a la experiencia de la profesora Chenoweth, y sólo miré unos 30 casos en comparación con sus "cientos". Sin embargo, encontré algunas cosas que respaldan su argumento de que la resistencia no violenta es más efectiva.

Una cosa que encontré es que un levantamiento tiene un 50 por ciento más probabilidades de fracasar si se convierte en violencia. Parece ser el caso de que una vez que los manifestantes toman las armas, se legitima el uso de la violencia por parte del Estado. En otras palabras, es mucho más probable que las fuerzas de seguridad abrieran fuego -y la policía o los soldados individuales son mucho más propensos a seguir esa orden- si la oposición está disparando contra ellos. Esa es una reacción humana, ya que a la gente no le gusta que le disparen, pero también es importante para la política interna del gobierno. Los levantamientos a menudo pueden causar una crisis de legitimidad dentro del gobierno, particularmente si la relación se rompe entre el Jefe de Estado y las fuerzas militares y/o de seguridad, lo que a su vez puede hacer que el gobierno caiga. Cuanto más violento sea el levantamiento, más probable será que unifique internamente al régimen.

Tenga en cuenta que el Estado casi siempre tiene la fuerza militar a su disposición para aplastar casi cualquier levantamiento. Esto es particularmente cierto desde el final de la Primera Guerra Mundial, después de lo cual la mayoría de los Estados adquirieron tanques, ametralladoras y otras herramientas que casi ningún grupo rebelde podía igualar en el campo de batalla. Encontré que un levantamiento tiene la mitad de probabilidad de triunfar si el ejército interviene directamente y eso es mucho menos probable que suceda si el levantamiento sigue siendo no violento.

El uso de la violencia también tiende a reducir el apoyo público a un levantamiento. Chenoweth piensa que esto es porque un levantamiento violento es más exigente físicamente, peligroso y asusta a los participantes, pero añadiría además que la violencia es controvertida y puede generar simpatía por los policías y soldados al otro lado del rifle del disidente. Un levantamiento violento puede acabar polarizando a la gente en apoyo del gobierno, mientras que una represión del gobierno contra un levantamiento no violento a menudo reducirá el apoyo público al régimen.

Chenoweth presenta un punto muy importante: Los movimientos violentos de resistencia, aunque tengan éxito, pueden crear muchos problemas a largo plazo. "Resulta que la manera en que te resistes importa al largo plazo", dice, explicando que sus datos sugieren que los países con levantamientos no violentos "eran mucho más probables que resurgieron hacia instituciones democráticas". También eran un 15 por ciento menos propensos a "recaer" en guerra civil. Después de todo, un movimiento no violento suele ser intrínsecamente democrático, una especie de expresión de la opinión pública de masas fuera de las urnas. Un movimiento violento, por otra parte, no importa cuáles sean sus ideales de conducción, se trata de legitimar el poder mediante la fuerza; no es difícil ver cómo sus victoriosos participantes terminarán manteniendo también el poder principalmente a través de la violencia.

Todo esto es todavía un campo en desarrollo, por supuesto, y algo tan complicado como un levantamiento popular nunca podría ser totalmente predicho por una sola variable. Incluso si la mayoría de los levantamientos violentos fracasan, algunos tienen éxito, por lo que no es una regla dura y rápida que los movimientos no violentos siempre son mejores. Para más información, lea "Por qué funciona la resistencia civil", co-escrito por Chenoweth y Maria Stephan.

22 de mayo de 2017

Sucursal del cielo


Mi sucursal del cielo
Y mi ciudad de la furia, 
Sigue siendo el ejemplo 
Que alguna vez dio.

No sé que tendrá esa silla, 
Si en verdad es tan cómoda. 
No sé si en verdad no escuchan 
Al pobre gritando en su choza. 

Ciudad de la eterna primavera 
Ahogada en lacrimógenas. 
Si no llora a caídos en protestas, 
Llora los muertos por el hampa. 

No sé como haces, Caracas, 
Entre los sonidos de Guacamayas
Y los ruidos de las cacerolas, 
Para comer arepa y tomar medicinas
Si es que algún día encuentras.

Aún hay quienes insisten 
Que todo tiempo pasado fue mejor.
De verdad no saben lo que dicen. 
El pasado fue terrible, lo sabes. 
Pero el futuro, mi pedazo de cielo, será mejor. 

20 de mayo de 2017

La violencia en la protesta social


Desde la izquierda se solía pensar que violencia no es hacer barricadas, quemar autos y lanzar piedras a la policía, sino que la verdadera violencia surge cuando no se tiene pan en la mesa, no hay medicinas en los hospitales y no hay un techo donde dormir. Esa era la verdadera violencia, o al menos así fue hasta el especialisísimo caso de Venezuela.

El debate sobre la validez del uso de la violencia en las manifestaciones públicas se ha reabierto una vez más, esta vez en el contexto de las protestas que acontecen en Venezuela desde hace dos meses, a la fecha en la que se escriben estas palabras.

La pregunta es evidente: ¿Es válida la violencia como forma de protesta?

La validez de algo tiene una carga tremendamente subjetiva, y puede depender de las experiencias y las creencias; asimismo, que algo sea válido no implica necesariamente que sea cierto, sólo quiere decir que cumple con los mínimos requisitos de la lógica. Por ejemplo, teniendo en cuenta la experiencia y la forma con la interactuamos con el mundo, es válido pensar que el mundo es plano, aunque no sea cierto.

De esa manera, más importante que la "validez" es la congruencia que tenemos sobre la protesta violenta. Si consideramos que unas protestas violentas son válidas y otras no, argumentando razones ideológicas, históricas o cualquier otra, entonces estaríamos cayendo en una doble moral. Para no ser acusado de tener una doble moral, se debe tener alguna de las siguientes posturas:
  1. Todas las protestas violentas son válidas (visión positiva).
  2. Todas las protestas violentas son repudiables (visión negativa).
  3. Las protestas violentas no son ni buenas ni malas, son sólo un tipo más de protestas. (visión indiferente).
Al menos con una de las tres posturas mencionadas se puede ser objetivo, pero la objetividad tampoco implica tener la razón. Para tener mayor claridad sobre que postura es mejor, quizás sería importante hacer esta pregunta: ¿Es la protesta violenta útil?

Por desgracia, la "utilidad" es tan subjetiva como la "validez": lo que es útil para mi, quizás no lo sea para ti. No a todos nos funciona el mismo remedio ni en las mismas dosis, lo que quiere decir que una protesta violenta podría funcionar en determinados contextos. Asimismo, habría que tener en cuenta: ¿Útil para quién?

Vayamos a 1789. A los fines de la Revolución Francesa y el derrocamiento de la monarquía, las violentas manifestaciones populares fueron útiles, sobre todo aquella parte de cortar cabezas monárquicas. 

Ahora vamos a adelantarnos justamente 200 años después (1989). Las violentas protestas ocurridas durante el llamado Caracazo, en Venezuela, han sido muy útiles para el chavismo a la hora de disponer argumentos en contra del neoliberalismo y una buena parte del pasado republicano.

¿Y qué sucede ahora en Venezuela? ¿Son útiles? De nuevo, hay que preguntar primero: ¿Para quién? 

Desde el punto de vista de la dirigencia de oposición, no resulta positiva, dado que las protestas violentas dan argumentos al gobierno para calificarlos de "terroristas" y entre otros de tantos calificativos, así como desalienta a algunos más moderados (incluyendo chavistas decepcionados) a seguir los pasos de sus líderes. En contraposición, claramente el gobierno se ve beneficiado con los actos violentos en que incurran algunos elementos de la oposición.

Para las bases opositoras, sobre todo las más extremistas, la protesta violenta es un modo de descarga de la rabia contenida durante mucho tiempo. Hay una apología inconsciente a la teoría de la "propaganda por el hecho" de los anarquistas del siglo XIX: la creencia de que un evento de gran impacto provocará la atención de las masas que hasta ahora observan a lo lejos, inertes e indiferentes. Pero ello por lo general no funciona, dado que las masas ven con terror y rechazo todo acto violento, generando el efecto contrario al deseado. Sin embargo, a pesar de ese rechazo generalizado, los opositores extremistas sienten que es tan imposible una salida negociada con el gobierno, un gobierno que se muestra tan claramente dictatorial, que sólo ven la salida violenta como la única manera de conseguir sus objetivos.

Es decir, ¿Para quién es útil la violencia en este caso? Al gobierno le es más útil combatir fuego con fuego, dado que su "fuego" está justificado por ser el dueño del "monopolio de la violencia legítima", como decía Max Weber. Todo el mundo entiende para quien es más útil la violencia, lo cual alimenta todo tipo de teoría conspirativas, como posibles infiltrados del gobierno en las manifestaciones opositoras para generar violencia, pero ello no es de interés para este post.

Ahora bien, quiero regresar al principio. Si creemos en lo que nos dice el fallecido poeta uruguayo, violencia no es lo que hace la oposición al lanzar piedras o quemar cauchos y carros, violencia es cada vez que un venezolano no puede comprar medicinas porque no hay, violencia es ver como los precios suben cada semana, violencia es que el sueldo integral (sueldo mínimo más bono de alimentación) apenas cubra la quinta parte de la canasta básica alimentaria. Inclusive, si aceptamos la tesis de la guerra económica, el gobierno venezolano es el responsable de la situación económica por haber sido incapaz de hacer frente a quienes dice que hacen daño al país. Por donde sea, ninguna la ganan los que están en el poder, quienes según cuenta la leyenda fueron encapuchados que luchaban contra la policía antes de 1999.

Teniendo en cuenta lo anterior, lo importante siempre ha sido entender de donde proviene la verdadera violencia.


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